Los nuevos profesionales de oficios en Tenerife suelen perder dinero (o clientes) por fallos evitables al presupuestar: no incluir IGIC, no contemplar accesos y aparcamiento, ignorar tiempos de curado y dejar “materiales” sin definir. Si corriges esos cuatro puntos y documentas bien el alcance, reduces reclamaciones y cobras con menos fricción.
Key takeaways
- • Indica siempre si tu precio lleva IGIC incluido o si es base imponible, y aplica el tipo correcto (en general, 7%).
- • En zonas con presión de aparcamiento y regulación, presupuestar sin logística (carga/descarga, distancia a la vivienda, acarreos) es una receta para perder margen.
- • Los sellados e impermeabilizaciones no “terminan” cuando aplicas el producto: los tiempos de piel y curado cambian la planificación y las visitas.
- • Define materiales, marcas o equivalencias, cantidades y quién compra qué para evitar el clásico “yo pensaba que incluía…”.
Por qué presupuestar en Tenerife tiene “trampas” si eres nuevo
En Tenerife hay un mix que complica la cotización: viviendas turísticas con horarios estrictos, cascos con calles estrechas, urbanizaciones con normas de comunidad, y un impuesto indirecto propio (IGIC) que muchos clientes no entienden si vienen de Península.
Además, el clima (humedad, salitre en costa) y la realidad de la logística (aparcamiento, acarreos, ascensores pequeños) hacen que el coste real de ejecutar no se parezca a “mano de obra + materiales” si no lo desglosas.
Error 1: No incluir (o no aclarar) el IGIC en el presupuesto
Este es el fallo más tonto y más caro: presentar un “total” sin aclarar si es con IGIC o sin IGIC, y luego descubrir que el cliente entendió lo contrario.
En Canarias no se aplica IVA, sino IGIC, y el tipo general es del 7% (con tipos reducidos o incrementados según casos). Si eres autónomo/empresa y facturas, necesitas que el presupuesto sea coherente con la factura final. La propia Agencia Tributaria Canaria explica el IGIC y su tipo general. También entidades financieras como BBVA lo resumen de forma clara.
- Indica “Base imponible”, “IGIC (%)” y “Total”.
- Si trabajas con particulares, evita cifras “a ojo” y entrega un PDF o email con el desglose.
- Si el cliente pide “precio cerrado”, aclara que incluye IGIC y qué pasa con extras.
Consejo de prevención de disputas: añade una línea del tipo “El presupuesto incluye IGIC (si aplica) y es válido X días, sujeto a visita y confirmación de mediciones”.
Error 2: Subestimar aparcamiento, accesos y acarreos (y comértelos tú)
En Tenerife, el tiempo improductivo se dispara cuando no puedes aparcar cerca, cuando el portal no permite carga y descarga, o cuando la obra es en una calle con mucha rotación y vigilancia.
En Santa Cruz, por ejemplo, el Ayuntamiento lleva tiempo trabajando en ordenar el estacionamiento regulado (ZER) y hay debate público y cambios normativos alrededor de zonas azules/verdes y su ordenación. Eso significa incertidumbre práctica: lo que hoy “se hace como siempre” puede cambiar y afectarte en tiempos y coste.
- Tiempo de búsqueda de aparcamiento (y si hay parking de pago cercano).
- Distancia real desde el vehículo a la vivienda (metros y número de viajes).
- Escaleras, ascensor, ancho de pasillos, necesidad de carros o dos operarios.
- Horario de comunidades (si prohíben ruidos o elevador en ciertas horas).
Cómo presupuestarlo sin asustar al cliente: crea un concepto “Logística y acarreos” y explica qué incluye. Si no hay acceso claro, presupuesta una banda (por ejemplo, “0–2 horas” y “2–4 horas”) y confirma tras la visita.
Checklist rápido de visita (acceso y logística)
- ¿Se puede parar para descarga 10–15 min sin multa?
- ¿Hay ascensor y cabe el material/herramienta?
- ¿Cuántos tramos de escaleras hay hasta el punto de trabajo?
- ¿Dónde se deja escombro/retiradas y quién lo gestiona?
- ¿Hay punto de agua y electricidad disponible?
Error 3: Ignorar los tiempos de curado (siliconas, selladores e impermeabilización)
Muchos presupuestos de “sellado”, “cambio de silicona” o “impermeabilización” prometen resultados inmediatos, y luego llegan los problemas: el cliente usa la ducha demasiado pronto, se moja la zona, o se pinta encima antes de tiempo.
La ficha técnica de productos comunes de obra refleja que el curado no es instantáneo. Por ejemplo, selladores/adhesivos elásticos tipo Sikaflex indican velocidades de curado del orden de milímetros por 24 horas, y productos similares suelen requerir 24–48 horas para puesta en servicio según espesor, temperatura y humedad. En impermeabilización cementosa, las hojas técnicas insisten en el curado (riego/protección) tras el endurecimiento.
- Define “tiempo de secado al tacto” vs “curado total” (no es lo mismo).
- Incluye en el presupuesto si hay segunda visita (retirada de cinta, remates, prueba de estanqueidad).
- Entrega al cliente una instrucción escrita: “No usar / no mojar / no limpiar con químicos hasta X”.
Cómo evitar disputas: pon una cláusula simple: “La garantía del sellado/impermeabilización queda condicionada al respeto de los tiempos de curado y a un uso correcto durante ese periodo”.
Error 4: No especificar materiales (y dejar abierto el ‘equivalente’)
“Incluye materiales” es una bomba de relojería si no detallas qué materiales y de qué nivel. En Tenerife es muy común que el cliente compare por WhatsApp varios presupuestos y elija el más barato, sin saber que uno incluye sellador premium y otro una silicona básica.
- Indica marca y modelo cuando sea relevante (o al menos gama y uso: sanitario antihongos, exterior UV, poliuretano, etc.).
- Define color, acabado y tolerancias (por ejemplo, blanco/traslúcido, junta de X mm).
- Separa “material principal” y “consumibles” (cinta, imprimación, tacos, tornillería).
- Especifica quién compra el material y qué pasa si hay rotura de stock.
Regla práctica: si cambiar el material cambia el rendimiento o la durabilidad, tiene que estar escrito. Si el cliente quiere abaratar, que sea una decisión informada y firmada por email o mensaje aceptando la alternativa.
Rangos de precios: qué mueve el coste de un presupuesto en Tenerife
Dar un precio “por teléfono” sin ver accesos, soportes y materiales es la vía rápida a los malentendidos. Aun así, puedes trabajar con rangos orientativos y aclarar que varían por zona (Santa Cruz, La Laguna, Adeje, Arona, Puerto de la Cruz), complejidad y urgencia.
- Desplazamiento y tiempo mínimo: muchos trabajos pequeños se cobran por salida + primera hora.
- Accesos y acarreos: escaleras, falta de parking, urbanizaciones con largos recorridos.
- Estado del soporte: humedad previa, moho, piezas sueltas, necesidad de reparar antes de sellar.
- Materiales: gama profesional, imprimaciones, sistemas completos vs “parches”.
- Tiempos de curado: una segunda visita o una prueba posterior cambia el coste real.
Si quieres ser transparente, ofrece dos opciones: “solución básica” y “solución recomendada”, ambas con IGIC y con condiciones claras.
Qué preguntar antes de cerrar el trabajo (para prevenir disputas)
- ¿Quién facilita el acceso y la llave, y en qué horario se puede trabajar?
- ¿Hay normas de comunidad (ruidos, uso del ascensor, retirada de escombros)?
- ¿Hay fotos claras del problema y medidas aproximadas?
- ¿Se ha intentado reparar antes? ¿Con qué producto?
- ¿El cliente quiere un acabado estético o solo funcional (o ambos)?
- ¿El precio debe incluir IGIC y factura a nombre de quién?
- ¿Cuándo se puede usar la zona tras la aplicación (ducha, terraza, piscina)?
- ¿Quién compra materiales si hay que elegir color o modelo específico?
Si gestionas varias solicitudes a la vez, una forma rápida de ordenar todo es pedir al cliente que publique su necesidad con fotos y detalles. En MiTenerife puedes recibir varias ofertas y comparar alcance, materiales y plazos sin perder una tarde en llamadas.
Si quieres cotizar mejor y con menos regateo, prueba a estructurar cada presupuesto en 5 bloques: alcance, materiales, tiempos/visitas, exclusiones y condiciones de pago. Tu objetivo no es “tener razón” al final, sino que no haya dudas desde el principio.
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